|

![]()
El novelista irlandés Bram Stoker,
escritor de la mundialmente famosa novela "Drácula",
creó un personaje ficticio que no le pedÃa nada al
famoso Conde de Transilvania, y es que éste era temido
por sus enemigos dada la crueldad que era capaz de
mostrar.
Vlad Tepes era su nombre y vivió en Transilvania a
mediados del siglo XV y era señor de uno de los
principiados moldavos que existÃan en esa época.
En 1456 empaló a 600 sajones y su salvajismo fue en
aumento durante su lucha contra los turcos, según
cuenta uno de sus historiadores, Vlad le mandó una
carta a su soberano el Rey de HungrÃa sólo para
avisarle que en otro envÃo le harÃa llegar la
cantidad de 23 mil 809 trozos de prisioneros turcos
muertos por ordenes de él mediante la técnica del
empalamiento.
Esta forma de ejecución consistÃa en hacer que los
prisioneros se sentaran sobre afilados trozos de
madera, que al irse introduciendo destrozaba las entrañas
de los reos provocándoles lentamente la muerte y
sobretodo en medio de tremendos dolores.
En el año de 1476 Vlad fue muerto y su cabeza fue
colocada en una pica y exhibida durante un año en
Constantinopla lugar al que fue llevada.
Según algunos datos encontrados en diversos artÃculos,
los campesinos rumanos creen en la existencia de un ser
al que le dan el nombre de nosferatu. Si alguien es
atacado por este ser, se convierte a su vez en uno de
ellos, y la única manera de acabar con estos diabólicos
seres es clavándoles una estaca en el corazón.
Todo parece indicar que Bram Stoker tomó estos datos
del Museo Británico para darle vida al mÃtico
"Conde Drácula".
El castillo de Vlad Tepes aún existe y es algo
macabro, que según los que lo han visitado es como lo
describe Stoker en su novela.
Una leyenda escandinava dice que los vampiros
descienden de dioses harapientos, sucios y terribles.
Estos dioses cuando están sedientos beben sangre
humana y sólo sacian su hambre cuando su infortunada vÃctima
cae débil y pálida, casi sin sangre en sus venas y en
algunos casos sin una sola gota del vital lÃquido en
ellas.
Los que asà encuentran la muerte, realmente no dejan
este mundo, al contrario están listos para renacer al
mundo de los vivos bajo la forma de un vampiro y creándose
asà un eslabón que podrÃa perpetuar una raza que no
tendrÃa fin.
Este tipo de mito de seres que se alimentan de sangre,
no sólo es privativo de los paÃses escandinavos,
también es posible encontrar semejanzas entre pueblos
primitivos del planeta encontrando estas historias
desde Europa hasta América pasando por Africa y vastas
regiones de China.
El común denominador dentro de estas creencias es que
el alma o espÃritu de un difunto regresa del más allá,
o en su caso un demonio que se apodera del cuerpo del
difunto, para obtener las vidas de los seres humanos
que se encontraba a su paso bebiendo su sangre, o quitándoles
algún órgano vital con el fin de aumentar su propia
vitalidad.
En la edad media los sajones practicaban un rito que se
repite en otros lugares. "Cuando se tenÃa la
sospecha de que alguien era un vampiro se habrÃa su
tumba y si el cadáver aparecÃa sin rastros de la
descomposición natural del cuerpo, con rastros de
sangre fresca en la boca y en las venas, procedÃan a
clavarle una estaca en el corazón, pero era necesario
que fuera clavado con éxito de un solo golpe ya que si
se realizaba más de una vez se le volverÃa a la vida
al vampiro sin remedio y era común que la gente
contara que algún vampiro se habÃa sacado con sus
propias manos la estaca que era enterrada en su corazón.
ExistÃan muchas otras formas de evitar que alguien se
convirtiera en vampiro o volviera a la vida como uno de
estos seres.
Los enterraban con una lanza clavada en el pecho.
Los decapitaban y ponÃan la cabeza entre las piernas
del cadáver al enterrarlo.
Los cortaban en trozos y quemaban los mismos junto con
los animales, reptiles y aves que se encontraran
alrededor para evitar que encarnara en alguno de estos
animales.
Muchos investigadores de este fenómeno postulan la hipótesis
de que el vampirismo se remonta desde los orÃgenes del
hombre.
Pero también los hombres de ciencia tienen su
explicación para estos raros casos de vampirismo, según
una teorÃa medica, existen personas que sufren de un
mal llamado "porfiria", y sus sÃntomas se
manifiestan por la imperiosa necesidad de beber sangre
acompañada de anemia, no soportan la luz solar o les
molesta más de lo normal y una retracción en las encÃas
lo cual da la impresión de que sus dientes aumentan de
tamaño sobre todo en el área correspondiente a los
colmillos.
Para combatir este mal al enfermo se le proporcionan
cantidades moderadas de ácido fólico y por medio de
análisis de sangre vigilan su nivel de hierro en la
sangre.
También existe una enfermedad genética llamada
"talasemia" y también produce una anemia crónica
en los enfermos. Al estar el nivel de los glóbulos
rojos muy bajo y ser estos muy pequeños acarrean una
cantidad menor de oxÃgeno que en una persona sana,
esto les da una palidez muy pronunciada.
Según algunos investigadores la porfiria ya casi
desapareció, el último caso se detectó en el área
de los Balcanes en 1989.
Volviendo al tema de la novela de Bram Stoker es
curioso que pudiera reproducir con tanta fidelidad la
atmósfera del territorio transilvano, ya que el nunca
viajó a esa región. Su fuente de investigación
consistió en visitas frecuentes al Museo Británico.
Por el año de 1890 comenzó a visitar el museo para
documentarse sobre la historia, costumbres y topografÃa
de la región. Las notas del autor contienen mucha
información referente al vampirismo y de nombres y
lugares de Transilvania, asà como parte de la toponomÃa
alemana.
En una de sus primeras notas Stoker escribió:
"Los vampiros salen de sus tumbas al anochecer,
atacan a las personas mientras duermen tranquilamente
en sus camas, les chupan la sangre y las matan. Eligen
a sus vÃctimas sin importarles el sexo o la edad,
atacan a hombres y mujeres, a niños y a
ancianos".
"Aquéllos que caen bajo su maligna influencia
sufren pronto una debilidad de espÃritu extrema antes
de expirar. Aquéllos a los que poco antes de la muerte
se les preguntó por las causas de su mal, respondieron
que determinados seres se habÃan levantado de sus
tumbas para torturarlos y atormentarlos."
Esto fue tomado por Stoker de un libro escrito por John
Heinrich Zopfius en 1733.
Algunos otros personajes que fueron acusados de
vampirismo fueron la celebre "Condesa
Sangrienta" Elizabeth Báthory, quien vivió en
Transilvania durante en siglo XVII y fue la primera
mujer en la historia acusada públicamente de
vampirismo.
Ella mató a 370 jóvenes campesinas para beber su
sangre y al mismo tiempo bañarse en ella para
conservarse joven. Al ser apresada la encerraron en su
cuarto y murió después de cuatro años en una
obscuridad total.
John George Haigh (inglés) en 1940 confesó haber
asesinado a nueve personas para beberse su sangre. Al
realizarle un estudio médico le fue detectado "el
mal de los vampiros".
©2006-2009 ...::: Requiem For :::... Todos los derechos reservados. Copyrigth